La autonomía ciudadana como pilar de la democracia: una reflexión desde Venezuela
El columnista Alexis Alzuru advierte sobre el riesgo de que una parte de la sociedad venezolana delegue la responsabilidad de decidir su destino a potencias externas, y defiende que la fortaleza democrática reside en la capacidad de pensar por uno mismo.


El columnista Alexis Alzuru publicó en Efecto Cocuyo un análisis que invita a mirar con honestidad una tendencia que considera incómoda: la disposición de una parte de la sociedad venezolana a entregar la responsabilidad de decidir el destino del país a terceros, ya sea a Cuba, Estados Unidos u otras potencias. El texto, titulado «El deseo de la bota», sostiene que la amenaza más letal contra la democracia no proviene solo de caudillos o oligarcas, sino de la renuncia a la autonomía personal y colectiva.
Alzuru plantea que la democracia comienza cuando los ciudadanos aceptan la responsabilidad de pensar por sí mismos y asumir las consecuencias de sus decisiones. Sin hombres y mujeres autónomos, ninguna arquitectura democrática —constituciones, separación de poderes, aparato judicial o elecciones— se sostiene. El artículo, publicado el 25 de julio de 2026, forma parte de la sección de opinión del medio y se enfoca en el plano moral de la crisis venezolana.
El peligro de delegar el destino propio
El autor advierte que el fenómeno de buscar que otra nación decida por Venezuela no es nuevo. Durante décadas, una parte del liderazgo político y de la sociedad ha depositado esperanzas en Cuba; ahora, otros sectores miran hacia Estados Unidos. Cambian las banderas y los aliados, pero el patrón es el mismo: la disposición a entregar a terceros la responsabilidad de definir el rumbo del país. Alzuru califica esto como un problema moral, no solo geopolítico o de soberanía.
Para el columnista, toda dominación se inicia antes de que aparezca el verdugo. Se inicia cuando se deja de creer en uno mismo y, por tanto, cuando se deja de quererse. La democracia, sostiene, tiene un talón de Aquiles que no es institucional ni político, sino moral. La libertad no consiste en hacer lo que se quiere, sino en asumir el riesgo de las acciones propias y las consecuencias de las decisiones.
Líderes que prometen salvación, no autonomía
Alzuru desconfía de los dirigentes que dicen representar la voz del pueblo y prometen venganza, salvación nacional o un paraíso terrenal. Importa poco si son hombres o mujeres, si hablan en nombre de una mayoría, la revolución o la derecha. Sus narrativas pueden cambiar, pero el objetivo es el mismo: justificar la sumisión y no incrementar la autonomía. Los asesinos de la democracia, afirma, rara vez se presentan como enemigos de la democracia; enseñan a obedecer mientras hablan el lenguaje de la libertad.
Promueven la dependencia y el protectorado mientras parlotean de soberanía. Prometen protección mientras convencen al ciudadano de renunciar al pensamiento crítico y a la deliberación. Alzuru los llama «mercaderes de la dependencia». Toda dependencia, agrega, termina por degradar el carácter del individuo y la sociedad, relegando al ciudadano a la condición de siervo.
Datos clave
| Concepto | Planteamiento del autor |
|---|---|
| Amenaza principal a la democracia | La renuncia a la autonomía personal y colectiva, no solo los caudillos o potencias externas. |
| Origen de la dominación | Comienza cuando la población acepta, por miedo, desesperación o comodidad, que otros piensen y decidan por ella. |
| Papel de los líderes | Muchos dirigentes son mercaderes de la dependencia, que prometen protección mientras erosionan la capacidad de decisión ciudadana. |
| Consecuencia para la sociedad | La dependencia externa degrada el carácter individual y colectivo, transformando a los ciudadanos en siervos. |
¿Por qué importa este análisis?
La reflexión de Alzuru toca un punto sensible en el debate público venezolano: la relación entre la ciudadanía y los poderes externos. En un país donde la crisis económica, política y social ha llevado a millones a buscar soluciones fuera de las fronteras, el llamado a recuperar la autonomía como valor fundamental resuena en diversos sectores. El columnista invita a cada lector a preguntarse si está dispuesto a asumir la responsabilidad de pensar por sí mismo y a no delegar su destino en nadie, ni siquiera en aquellos que prometen salvación.
El texto también advierte sobre el riesgo de que los partidos políticos se conviertan en simples franquicias electorales, desconectadas de la deliberación ciudadana. Alzuru ya había señalado en anteriores columnas la necesidad de que las organizaciones políticas dejen de comportarse como meros instrumentos de campaña y recuperen su función de representación auténtica.
La autonomía como conquista personal y colectiva
El autor concluye que las tiranías y la venta de las naciones comienzan el mismo día en que la autonomía deja de sentirse como una conquista personal y colectiva y, en su lugar, empieza a comunicarse como un problema irresoluble. Tan irresoluble y peligroso como para no poder encararlo por uno mismo.
La columna de Alzuru se suma a un debate que, aunque silenciado en muchos espacios, sigue presente en la sociedad venezolana: ¿hasta qué punto la dependencia de potencias extranjeras es una opción voluntaria o una imposición de las circunstancias? El autor no ofrece respuestas fáciles, pero sí una advertencia clara: sin ciudadanos autónomos, ninguna democracia es posible.
Fuente: Efecto Cocuyo – «El deseo de la bota» por Alexis Alzuru. Disponible en https://efectococuyo.com/opinion/el-deseo-de-la-bota/
Fuente
Efecto Cocuyo Publicacion original: 2026-07-25T10:00:00+00:00
Redacción Noticias Venezuela
Colaborador editorial.
