Trabajadores turísticos de La Guaira sobreviven recolectando chatarra un mes después de los sismos
A un mes del doblete sísmico del 24 de junio, trabajadores playeros en Tanaguarena y Macuto se dedican al reciclaje de cobre y aluminio entre los escombros ante la ausencia total de ayuda estatal y el colapso del turismo en el litoral central. Sin subsidios ni ingresos, sobreviven con lo que rescatan de las ruinas mien


Un mes después del doblete sísmico que sacudió la costa central de Venezuela el 24 de junio, cientos de trabajadores del sector turístico en La Guaira han pasado de atender visitantes a recolectar chatarra entre los escombros para poder llevar comida a sus hogares. La actividad económica en las playas del litoral, que solían recibir miles de temporadistas desde Caracas y otras regiones, sigue prácticamente paralizada, y quienes dependían del turismo para vivir se enfrentan a una realidad de subsistencia sin redes de apoyo institucional.
El terremoto de magnitudes 7.2 y 7.5, que ocurrió en la tarde del 24 de junio, dejó según reportes de autoridades interinas casi 5.400 fallecidos, unos 17.000 heridos y miles de desaparecidos, aunque hasta la fecha no existe una cifra oficial consolidada. El sismo provocó el colapso total de al menos 190 edificaciones y dejó 856 estructuras gravemente comprometidas a lo largo de la franja costera de La Guaira, así como en zonas de Caracas, Miranda, Falcón y Carabobo. La devastación física fue acompañada por un colapso económico inmediato en las comunidades costeras.
Un mes después, la economía local sigue paralizada
En sectores como Tanaguarena y Macuto, el panorama es desolador. Las playas, aunque no han sido cerradas oficialmente por las autoridades, reciben una fracción mínima de los visitantes que solían llegar en temporada. El temor a réplicas, la destrucción de accesos viales y la falta de servicios básicos han ahuyentado al turismo interno, que representa la principal fuente de ingresos de miles de familias en la región.
Según voceros de la Cámara Turística Playera de La Guaira, que agrupa a más de 3.000 trabajadores de la costa, no se ha recibido ninguna ayuda económica ni se han instalado mesas de trabajo con las autoridades municipales o estadales para evaluar esquemas de contingencia. La organización ha solicitado reuniones con la Dirección Municipal de Turismo, pero hasta ahora no ha obtenido respuesta.
La chatarra como último recurso de supervivencia
Robinson, un joven de 23 años que trabaja como mesonero en Tanaguarena desde los 9 años, cuenta que él y otros compañeros se han visto obligados a buscar cobre, hierro y aluminio en las ruinas de edificios demolidos para poder vender el material reciclado. «Ahorita estamos recolectando chatarra para ver si sacamos algo con el reciclaje», relató a Crónica Uno mientras fundía cobre a orillas del mar en Playa Escondida para reducir el material a fragmentos transportables.
Robinson es padre de una niña y su esposa, también trabajadora del sector turístico, cursa la semana 30 de embarazo. Los ahorros que había guardado para la temporada vacacional se agotaron en pañales, ropa, teteros, controles prenatales y los insumos que le solicitaron en la maternidad para el parto. «Tenía la esperanza de recuperarme en esta temporada vacacional, pero ya no será así», lamentó.
Por su parte, León, un toldero que alquila sombrillas y sillas en las playas de Macuto, también recurre al reciclaje de metales para subsistir. Además, ofrece servicios de mudanza y rescate de pertenencias a familias que intentan recuperar sus bienes de las viviendas dañadas para llevarlos a Caracas. «Se gana muy poco. Lo que a nosotros nos sostiene es el turismo, y la gente no está viniendo a la playa por el temor natural a réplicas o a otro sismo», explicó.
El acoso policial agrava la situación
Ambos trabajadores denuncian que los cuerpos de seguridad, tanto la Policía del estado La Guaira como efectivos de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), les decomisan el material reciclado que recolectan, a pesar de que insisten en que no incurren en robo. «Vamos a los edificios ya demolidos a buscar cobre, hierro o aluminio. Mucha gente nos ha denunciado por presunto robo, pero la policía sabe que no cometemos ningún delito», aclaró Robinson.
El joven afirmó que los funcionarios no solo confiscan la chatarra, sino que en ocasiones la revenden para quedarse con el dinero. «Lo más grave es que después uno los ve vendiendo lo recolectado para quedarse con el dinero», denunció. «Tienen un sueldo, tres comidas al día y beneficios; aun así, prefieren quitárselo a quien no tiene nada».
Los organismos de seguridad locales no se han pronunciado oficialmente sobre estas acusaciones. Sin embargo, un caso captó la atención pública: un video que mostraba a funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) intentando apropiarse de dólares en efectivo hallados entre los escombros derivó en la detención de los implicados.
Sin subsidios ni respuestas oficiales
Ni la Alcaldía del municipio Vargas, ni la Gobernación del estado La Guaira, ni el Ministerio del Poder Popular para el Turismo han ofrecido subsidios o auxilios financieros a los trabajadores playeros, según denuncian los afectados. «Nadie ha venido a hablar con nosotros para saber cómo estamos o qué necesitamos. No hay ayuda de nada», afirmó Robinson.
Aunque ha recibido pagos móviles de clientes de Caracas que lo contactan para apoyarlo, el joven reconoce que esas contribuciones no son suficientes para cubrir sus gastos básicos. La ausencia de una red de protección social deja a estos trabajadores sin alternativas formales, en un contexto donde la economía local no da señales de recuperación a corto plazo.
| Datos clave | |
|---|---|
| Fecha del sismo | 24 de junio de 2026 |
| Magnitudes registradas | 2 y 7.5 |
| Fallecidos reportados | Casi 5.400 (sin cifra oficial consolidada) |
| Trabajadores agremiados en la Cámara Turística Playera de La Guaira | Más de 3.000 |
| Edificaciones colapsadas | Al menos 190 |
La esperanza puesta en el regreso de los turistas
León estima que las secuelas operativas del terremoto podrían extenderse hasta el próximo año, lo que agrava la incertidumbre para quienes dependen del flujo de visitantes. A pesar de la devastación, ambos trabajadores insisten en que las playas de La Guaira permanecen abiertas. «Habrá alguna puntual cerrada porque la usan de campamento o para estacionar maquinaria pesada, pero ni el gobernador ni el alcalde han ordenado el cierre», aclaró León.
La Cámara Turística Playera ha solicitado mesas de trabajo con la Dirección Municipal de Turismo para diseñar esquemas de contingencia e incentivos financieros para las concesiones playeras. Sin embargo, mientras no lleguen respuestas institucionales, la recolección de chatarra y el reciclaje de metales siguen siendo la única fuente de ingreso para decenas de familias en Tanaguarena y Macuto.
La situación en La Guaira refleja las consecuencias humanas inmediatas de un desastre natural que no solo destruyó viviendas e infraestructura, sino que también eliminó de golpe el sustento de miles de familias que dependían del turismo costero. Sin subsidios, sin planes de reactivación y con el temor a nuevas réplicas aún presente, los trabajadores playeros enfrentan un futuro incierto en el que la única certeza es que el próximo mes no será igual que antes del 24 de junio.
Fuente: Crónica Uno – Trabajadores viven de la chatarra mientras esperan el regreso de turistas a un mes de los sismos en La Guaira (https://cronica.uno/trabajadores-viven-chatarra-esperan-regreso-turistas-un-mes-sismos-la-guaira/)
Fuente
Cronica Uno Publicacion original: 2026-07-24T10:00:00+00:00
Redacción Noticias Venezuela
Colaborador editorial.
