Mesa sin María Corina Machado: el noveno intento de diálogo arranca con una legitimidad en duda
El análisis de El Nacional advierte que la nueva negociación entre el chavismo y un sector opositor nace sin María Corina Machado ni Edmundo González, con tutela de Washington y el riesgo de convertirse en un pacto de élites.


El noveno intento de negociación entre el chavismo y un sector opositor arranca sin la participación de María Corina Machado ni de Edmundo González Urrutia. El análisis de entorno publicado por El Nacional describe la mesa como un espacio con pies de barro: reúne a Jorge Rodríguez, presidente del Parlamento chavista y hermano de la presidenta encargada Delcy Rodríguez, con Dinorah Figuera, de la Asamblea Nacional electa en 2015, bajo tutela directa de Washington. El texto recuerda que este intento llega después de la doble tragedia del terremoto del 24 de junio y de la caída de Nicolás Maduro, capturado por fuerzas estadounidenses el 3 de enero, según lo reseñado por el propio medio.
La ventana de oportunidad es estrecha, pero ya no depende solo de la calle. Según el análisis, el resultado depende de qué facción de Washington termine marcando el paso. El riesgo inmediato es que el diálogo se convierta en un mecanismo de reinstitucionalización pactada sin María Corina Machado y que el desgaste de esa exclusión termine por fracturar a la oposición en lugar de unificarla.
Una negociación sin las figuras que la oposición reconoce como mayoritarias
El punto central del análisis es el déficit estructural de representatividad que deja la exclusión de María Corina Machado. De acuerdo con El Nacional, ella concentra el apoyo mayoritario de la oposición y una parte significativa de la sociedad civil. Cualquier acuerdo alcanzado sin su “bendición” carecerá de internalización social y será percibido como un pacto de élites.
La consecuencia es doble. Hacia adentro, los acuerdos tendrían baja legitimidad popular y alta probabilidad de rechazo o incumplimiento. Hacia afuera, los sectores opositores invitados a participar, identificados con Primero Justicia y Voluntad Popular, no podrán “vender” el resultado a su propia base. Al mismo tiempo, el chavismo perdería la carta del “diálogo inclusivo” ante la comunidad internacional, justo cuando necesita oxígeno en medio de la reconstrucción posterior al terremoto.
El fantasma de una mesa que administre el tiempo
El análisis advierte que la mayor amenaza actual es dilatar las decisiones clave hacia un horizonte de 18 a 24 meses. Si el diálogo se convierte en un mecanismo de “gestión del tiempo” en lugar de “gestión del cambio”, el costo sería una nueva ola de frustración que podría desestabilizar cualquier acuerdo alcanzado. Y en ese escenario, el chavismo 3.0 seguiría obteniendo su alimento vital: más tiempo de permanencia en el poder.
El texto también apunta a una contradicción interna en el chavismo que considera estructural e irresoluble en el corto plazo. Esa fractura impide que el oficialismo presente una propuesta unificada de gobernabilidad. La implicación es que cualquier negociación con “el chavismo” sería, en realidad, una negociación con facciones en conflicto interno, lo que reduce drásticamente la capacidad de cumplir los acuerdos.
Washington entre facciones, con Grenell en la sombra
La política estadounidense hacia Venezuela estará condicionada, según El Nacional, por tres vectores en tensión. La velocidad y la profundidad del apoyo de Washington dependerán de quién domine la narrativa interna en la Casa Blanca en las próximas semanas. El análisis prevé un respaldo condicionado y por fases, no un cheque en blanco.
Uno de los nombres que aparece detrás de la estrategia es Richard Grenell. El Nacional lo señala como artífice de la idea de poner a Dinorah Figuera sobre la mesa, con el objetivo de crear una nueva instancia que permita ganar tiempo mientras cambian los equilibrios en Washington. Esa gestión paralela, según el texto, responde a la esperanza de que el chavismo 3.0 se mantenga el mayor tiempo posible.
El regreso de María Corina Machado ya no es solo político
El análisis también aborda el plan de regreso de María Corina Machado. La premisa original de un respaldo internacional activo y coordinado de Washington ya no se sostiene. La Casa Blanca habría frenado explícitamente los intentos de regreso, argumentando riesgos de seguridad y de desestabilización durante la reconstrucción post-terremoto.
El llamado corredor seguro con garantías formales de Estados Unidos, central en el plan operativo original, requiere ahora una gestión diplomática adicional: recomponer primero la relación con Washington antes de fijar fecha de regreso. En el escenario descrito, la presencia física de María Corina Machado en Venezuela se ha convertido en una demanda ciudadana creciente y en una variable que condiciona la credibilidad de cualquier acuerdo. La consigna “MCM en Venezuela” es, según El Nacional, mayoritaria.
El texto agrega que Delcy Rodríguez y el sector pragmático del chavismo podrían aceptar el regreso de Machado como un costo controlable para ganar oxígeno, aunque eso dependerá de lo que ocurra en la mesa.
Cuatro escenarios para la calle
El Nacional sostiene que la ciudadanía venezolana ha cruzado un umbral psicológico: ya no tiene miedo y el síndrome de Estocolmo fue vencido. La exigencia de “Elecciones YA” y la disposición a movilizarse se han convertido en factores estructurales que forzarán la agenda por encima de cualquier acuerdo de cúpulas. El texto ordena cuatro posibles escenarios de movilización ciudadana, de menor a mayor intensidad:
| Escenario | Probabilidad estimada | Descripción |
|---|---|---|
| Movilización controlada / baja intensidad | 35% | Protestas acotadas, con agenda clara y dirigida. |
| Movilización fragmentada / media intensidad | 40% | Escenario base más probable: acciones dispersas, sin coordinación única. |
| Movilización masiva y sostenida / alta intensidad | 20% | Presión callejera fuerte y coordinada, capaz de condicionar la negociación. |
| Desborde autónomo e incontrolado | 5-10% | Expresiones espontáneas de descontento, fuera del control de dirigencias. |
El texto subraya que la mejor opción es evitar el escenario 4 y empujar hacia el escenario 3 controlado. Para ello, la oposición debe mantener una postura de diálogo exigente pero responsable, sin ceder en legitimidad ni plazos, y prepararse para el escenario en el que el diálogo fracase o se dilate.
Lo que falta confirmar
El artículo de El Nacional es un análisis de entorno, no una crónica con documentos oficiales. Las probabilidades de los escenarios de movilización son estimaciones del columnista, no cifras verificables. Tampoco hay confirmación pública, hasta ahora, sobre el papel exacto de Richard Grenell ni sobre las instrucciones formales de Washington a Dinorah Figuera. Se desconoce además si María Corina Machado o Edmundo González Urrutia harán declaraciones públicas sobre la mesa antes de que se conozcan los primeros acuerdos.
Lo que sí queda claro es que el diálogo del 1 de agosto tiene muy poco margen de error. Si no genera resultados rápidos y legítimos, las fuerzas centrífugas señaladas en
Fuente
El Nacional Publicacion original: 2026-08-02T07:00:00+00:00
Redacción Noticias Venezuela
Colaborador editorial.
