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Reconstruir las instituciones en Venezuela: una tarea que debió empezar ayer

El periodista César Jaimes propone una reflexión sobre la destrucción sistemática de la institucionalidad venezolana y el largo camino para recuperar la confianza ciudadana, más allá de los cambios de gobierno.

Noticias Publicado 12 octubre 2026 6 min de lectura Redacción Noticias Venezuela
Fachada del Palacio Federal Legislativo en Caracas, sede de la Asamblea Nacional de Venezuela
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La reflexión del periodista César Jaimes, publicada en Runrunes, va más allá de un artículo de opinión. Bajo el título «Hemos debido empezar ayer, pero…», Jaimes aborda una de las heridas más profundas que ha dejado la crisis venezolana en la vida cotidiana de sus ciudadanos: la destrucción sistemática de la institucionalidad.

No se trata únicamente de una institución en particular. Jaimes señala que la degradación ha alcanzado a la justicia, al Poder Electoral, a la administración pública, a las empresas del Estado, a las universidades, a los organismos de control y, en general, a todo aquello que debería funcionar por encima de las personas y de los gobiernos. Para millones de venezolanos, esta realidad se traduce en la incertidumbre de no saber si una ley se aplicará de manera pareja, si un trámite administrativo tendrá un resultado predecible o si un juez fallará con independencia.

¿Qué significa realmente una institución?

Jaimes ofrece una definición que resuena con la experiencia diaria de los ciudadanos: una institución no es un edificio, ni un despacho, ni un funcionario con un cargo. Es una regla que permanece cuando el funcionario se va. Es la certeza de que quien ocupa temporalmente el poder tiene límites. Es un juez que puede decir que no. Un funcionario que puede cumplir la ley, aunque contradiga a su superior. Un militar cuya lealtad está con la Constitución y no con un partido. Un organismo electoral cuya credibilidad no dependa de quiénes lo integren como rectores.

Para el lector común, esta definición toca aspectos muy concretos de la vida pública. Por ejemplo, la confianza en que un registro mercantil, una notaría o un trámite de pasaporte se resuelva con base en criterios objetivos y no en la afiliación política o el contacto personal. Esa confianza, sostiene Jaimes, es lo que se ha perdido y lo que debe reconstruirse.

Una reflexión que viene de lejos

El autor recuerda que hace veinticuatro años, en 2002, escribió un artículo titulado «Comenzar ayer», donde ya hablaba de la reconstrucción económica y productiva del país. En aquel momento, todavía era posible pensar que se estaba a tiempo de impedir muchas cosas que después ocurrieron. Hoy, con el conocimiento de lo que ha pasado, la perspectiva es más dolorosa pero también más clara: la reconstrucción no puede limitarse a cambiar unos funcionarios por otros ni a sustituir una hegemonía por otra.

Jaimes cita una frase atribuida a la construcción del puente Golden Gate en California: «si algo va a tomar tanto tiempo, entonces debimos haber comenzado ayer». La moraleja es aplicable a Venezuela: la magnitud de la tarea no debe ser excusa para no empezar.

Datos clave

Aspecto Situación actual
Instituciones afectadas Justicia, Poder Electoral, administración pública, empresas del Estado, universidades, Fuerzas Armadas, organismos de control
Consecuencia para el ciudadano Incertidumbre en trámites, falta de predictibilidad legal, desconfianza en procesos públicos
Plazo para la reconstrucción Largo, pero no imposible; el autor insta a empezar hoy
Condición esencial Instituciones que sobrevivan a quienes las gobiernan, independientes del partido o la persona de turno

Reconstruir no es solo cambiar nombres

El artículo de Jaimes plantea una distinción fundamental: reconstruir no significa simplemente reemplazar a los funcionarios actuales por otros. Significa volver a levantar instituciones que sean capaces de sobrevivir a quienes las gobiernan. Instituciones que no pertenezcan a un hombre, a un partido, a una ideología ni a una camarilla.

En términos prácticos, esto implica recuperar el mérito como criterio para ingresar y ascender en la administración pública. Para un venezolano que busca un empleo público o que necesita un servicio del Estado, esta es una condición básica para que el sistema funcione con equidad. También significa recuperar la independencia de los poderes públicos, la carrera judicial, la profesionalización de las Fuerzas Armadas, los mecanismos de control, y universidades capaces de pensar libremente.

El desafío de la confianza

Uno de los puntos más complejos que aborda Jaimes es la recuperación de la confianza. Las instituciones, dice, también viven en la cabeza de los ciudadanos. Cuando durante años una persona aprende que las leyes pueden ser usadas a conveniencia, que el mérito importa menos que la lealtad, que la justicia depende de quién seas o de a quién conozcas, termina adaptándose a esa realidad.

Deshacer esa adaptación llevará tiempo. No se trata solo de cambiar leyes o procedimientos, sino de restaurar una cultura cívica que valore la imparcialidad y la transparencia. Para el lector en Venezuela, esto se traduce en experiencias cotidianas: la espera en una cola para un trámite sin saber si será resuelto, la duda sobre si un documento será reconocido, la sensación de que las reglas cambian según la conveniencia del momento.

Un consenso para el futuro

Jaimes concluye con un llamado a construir un consenso fundamental para la Venezuela que viene: que ningún gobierno vuelva a ser dueño de las instituciones; que ningún funcionario vuelva a confundir el cargo con la propiedad del Estado; que ningún partido vuelva a considerar que ganar una elección significa conquistar todos los poderes.

La reflexión no ofrece respuestas fáciles ni plazos concretos. Pero plantea una pregunta que cualquier venezolano puede hacerse: ¿cuándo vamos a empezar? La respuesta del autor es clara: hoy, porque ya debimos haber empezado ayer.

Para el lector interesado en el tema, la columna completa de César Jaimes ofrece un análisis más detallado de esta visión sobre el país y su futuro institucional.

Fuente: Runrunes – «Hemos debido empezar ayer, pero…» por César Jaimes. Disponible en: https://runrun.es/opinion/622451/reconstruir-venezuela/

Fuente

Runrunes Publicacion original: 2026-10-12T04:00:00+00:00