Un reciente análisis publicado en Runrun.es, a raíz de un temblor, pone el foco en la necesidad imperante de que la justicia actúe ante las
Un reciente análisis publicado en Runrun.es, a raíz de un temblor, pone el foco en la necesidad imperante de que la justicia actúe ante las


Un reciente análisis publicado en Runrun.es, a raíz de un temblor, pone el foco en la necesidad imperante de que la justicia actúe ante las posibles irregularidades que pudieron haber contribuido al colapso de edificaciones. El artículo, que se inspira en «El pecado del silencio» de Soledad Morillo Belloso, insta a no quedarse solo en el lamento por las víctimas o en el recuento de los daños materiales, sino a indagar en las causas subyacentes.
La naturaleza de un terremoto es intrínsecamente trágica, pero el desplome de una estructura, según se argumenta, puede tener orígenes mucho más terrenales. Si las investigaciones futuras revelan fallos en los cálculos estructurales, el uso de materiales de baja calidad, modificaciones no autorizadas, inspecciones laxas o la concesión de permisos a través de actos de corrupción, la responsabilidad trasciende lo geológico para adentrarse en el ámbito humano.
La Corrupción en la Construcción
Durante años, la palabra «coima» se convirtió en un término familiar para muchos venezolanos, utilizada para agilizar trámites, obtener permisos o, peor aún, para obtener la vista gorda ante irregularidades. En el sector de la construcción, esta práctica corrupta no solo se traducía en sobrecostos, sino que, de manera alarmante, podía tener consecuencias fatales. Cada varilla omitida, cada saco de cemento sustituido por materiales inferiores, cada plano alterado, cada inspección aprobada sin una verificación rigurosa, y cada funcionario que mercantilizó su sello, representaron una apuesta peligrosa contra la vida de familias enteras.
El artículo señala que, si bien el silencio puede tener sus propias víctimas, existe una responsabilidad aún más profunda: la de aquellos que, por acción u omisión, participaron en un sistema que normalizó la corrupción como método constructivo. Sin embargo, se aclara que esto no implica una condena colectiva, lo cual sería tan injusto como irresponsable. Venezuela cuenta con un gran número de ingenieros, arquitectos, calculistas e inspectores que han ejercido y ejercen su profesión con ética intachable.
Una Cadena de Responsabilidades
Por respeto a estos profesionales íntegros, se subraya la importancia de diferenciar entre quienes actuaron con ética y aquellos que, si las investigaciones lo confirman, utilizaron sus conocimientos para avalar irregularidades o decidieron ignorarlas. La justicia, se argumenta, no debe limitarse a los contratistas principales, sino que debe seguir toda la cadena de responsabilidades: desde el diseño y cálculo, pasando por la construcción y supervisión, hasta la inspección, aprobación y el cobro por dicha aprobación. Nadie debería quedar exento si se demuestra que incumplió deliberadamente su deber de proteger vidas humanas.
El autor del artículo comparte un ejemplo personal: la casa de sus padres, construida en 1968 bajo la supervisión del ingeniero Alejandro Loynaz. Dicha edificación, que ha resistido el paso del tiempo y eventos sísmicos sin sufrir daños, es presentada como un testimonio de la importancia de una firma y un sello oficial. Una firma no es solo tinta en un papel; es una garantía de seguridad. Un sello oficial no es un mero trámite administrativo; es un compromiso con la vida de quienes habitarán un edificio durante décadas.
La Demanda de Verdad y Justicia
Las familias que actualmente lloran a sus difuntos merecen más que simples condolencias. Merecen la verdad y saber si sus muertes pudieron ser evitadas. Si la corrupción, la negligencia grave o el fraude jugaron un papel, los responsables deben enfrentar la justicia con todo el peso de la ley.
La verdadera reconstrucción de Venezuela, se postula, no comenzará únicamente con la edificación de nuevas estructuras, sino cuando se asimile que ningún profesional, empresario o funcionario puede enriquecerse a costa de poner en riesgo la vida de otros sin enfrentar las consecuencias. La tierra ya ha dictado su sentencia natural; ahora es el turno de la justicia humana de hacer lo propio.
Datos clave
| Aspecto | Detalle |
|---|---|
| Fuente del análisis | Runrun.es |
| Inspiración | Artículo «El pecado del silencio» de Soledad Morillo Belloso |
| Enfoque principal | Investigación de posibles irregularidades (corrupción, negligencia) en construcciones colapsadas tras sismo. |
| Llamado a la acción | Exigencia de justicia y rendición de cuentas para todos los involucrados en la cadena de responsabilidades. |
La relevancia de esta discusión para los lectores en Venezuela y la diáspora radica en la profunda implicación que estos temas tienen en la seguridad y el bienestar de la población. La confianza en la solidez de las edificaciones, la transparencia en los procesos de construcción y la certeza de que la justicia actuará ante la negligencia o corrupción son pilares fundamentales para la reconstrucción del tejido social y la recuperación de la fe en las instituciones. La posibilidad de que sismos futuros puedan ser menos devastadores en términos de pérdidas humanas y materiales depende directamente de la implementación de normativas estrictas y, crucialmente, de su cumplimiento efectivo, garantizado por un sistema judicial que no permita la impunidad.
Fuente: Runrunes – https://runrun.es/opinion/614622/desastre-en-venezuela/
Fuente
Runrunes Publicacion original: 2026-07-13T05:26:32+00:00
Redacción Noticias Venezuela
Colaborador editorial.
