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La oscuridad que envuelve a La Guaira tras los sismos del 24 de junio ha traído consigo una nueva tragedia: el miedo a la noche y el azote d

La oscuridad que envuelve a La Guaira tras los sismos del 24 de junio ha traído consigo una nueva tragedia: el miedo a la noche y el azote d

Noticias Publicado 5 julio 2026 6 min de lectura Redacción Noticias Venezuela
damnificados en La Guaira reunidos en una acera iluminados por lámparas recargables, con escombros y edificios dañados al fondo.
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La oscuridad que envuelve a La Guaira tras los sismos del 24 de junio ha traído consigo una nueva tragedia: el miedo a la noche y el azote de la delincuencia. Los sobrevivientes de los devastadores terremotos, que han dejado miles de muertos y heridos, se enfrentan ahora a horas de angustia e incertidumbre, marcadas por la falta de electricidad, servicios básicos y la ausencia de autoridades.

La pesadilla de los damnificados comienza al caer el sol. Familias enteras se congregan en aceras o escombros, iluminados por lámparas recargables, mientras el temor a robos y saqueos se cierne sobre ellos. La falta de información sobre la situación y el futuro de la región aumenta la desesperación de quienes perdieron sus hogares y amanecen cada día con la esperanza de sobrevivir.

Noches de terror

Egnis, una residente de Caraballeda, describió cómo su vida cambió radicalmente tras los sismos. «El día, dentro de lo que cabe, se hace llevadero hasta que el sol comienza a ocultarse. Entonces vienen la angustia, la zozobra. Las horas pasan lento, parecen interminables. Es algo muy fuerte lo que estamos viviendo», relató. Mientras hablaban, cerca se realizaban labores de rescate bajo la luz de la luna.

Los damnificados se sienten a la deriva, sin electricidad, internet ni agua. Denuncian estar desasistidos e incomunicados, sin saber lo que ocurre a su alrededor. A pesar de que el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, asegura que el servicio eléctrico está restituido en un 90%, la realidad sobre el terreno es muy distinta. Sectores enteros permanecen a oscuras, y la inseguridad se ha convertido en una amenaza constante, con denuncias de saqueos en propiedades colapsadas y desprotegidas.

«Esperamos que esta pesadilla pase pronto», clama Egnis, quien, a pesar de su apego a su estado natal, expresa el deseo de irse ante el pavor que le genera la situación. La incertidumbre sobre el destino de La Guaira y la falta de información oficial sobre posibles evacuaciones o planes de ayuda generan una profunda preocupación. Ante la falta de comunicación y atención de las autoridades, la fe en un cambio y la mejora de su situación es su única esperanza.

Marta Morales, otra habitante de Caraballeda, calificó las noches como «terroríficas». Su casa no sufrió daños graves, pero el peligro acecha por un edificio desplomado en la parte trasera y un muro perimetral que amenaza con caer. Ella y sus vecinos se ven obligados a dormir a la intemperie, una situación que se agravó con una fuerte tormenta eléctrica. La escasez de agua dificulta las tareas básicas de cocina y aseo.

Ante la creciente inseguridad, los vecinos se protegen mutuamente. Utilizan pitos como sistema de alarma improvisado. «El arma que tenemos es un pito. Nos cuidamos entre nosotros con pitos y tratamos de hacer los momentos llevaderos mientras se va resolviendo, mientras nos reconectan la luz», explica Morales. La falta de señal de internet limita la comunicación con familiares, y solo reciben breves conexiones cuando alguien con antena Starlink pasa por la zona. Aunque han visto presencia policial, señalan que son pocos y algunos no portan armas, lo que genera temor ante el aumento de hurtos.

A pesar del panorama desolador, Marta Morales mantiene un atisbo de optimismo: «Lo importante es que estamos bien; con medicamentos también nos han ayudado bastante y con algunos insumos, colchonetas. En la noche pasan algunas camionetas de Caracas, nos traen comida caliente. Ahí vamos». Ruega porque atiendan la urgencia de la maquinaria para reforzar el muro que amenaza su hogar. Reconoce que, aunque hay mucha ayuda, «no es suficiente» ante la magnitud de la catástrofe.

Rescate en Los Corales

En las residencias Rita Sol Palace, en Los Corales, el esfuerzo por encontrar sobrevivientes continúa. Equipos de rescatistas argentinos y venezolanos, voluntarios y familiares trabajan incansablemente en la zona, iluminada con equipamiento profesional. El objetivo es localizar a las personas atrapadas bajo una masiva masa de concreto que sepultó cientos de hogares.

La multitud observa expectante, aferrada a la esperanza de que los rescatistas logren extraer a quienes habitaban el edificio de diez pisos. Cada movimiento, el estruendo de las máquinas y el traslado de plantas eléctricas son seguidos de cerca por los vecinos. Es una labor titánica en una carrera contrarreloj, desafiando las inclemencias del clima y la esperanza de hallar vidas tras más de una semana del doble sismo.

José García, quien vivía en el piso 2 del edificio, relató el horror de haber caído hasta la planta baja con su familia. Lograron rescatarlos a todos menos a su esposa, a quien cree atrapada bajo los escombros. Estuvieron encerrados entre 8 y 9 horas en un espacio reducido, donde el miedo era palpable. «De aquí vamos a salir», repetía a sus hijos, quienes hablaban de «ángeles» que vendrían a buscarlos. Finalmente, fue rescatado gracias al esfuerzo conjunto de su hijo mayor, bombero, un amigo de la familia y el grupo UOTE de la Policía Nacional.

El bombero Jesús García, hijo de José, llegó al sitio y fue informado de que su padre y hermanos habían sido localizados. Al entrar, su padre le suplicó: «No me dejes aquí». Jesús le aseguró que no se iría sin sacarlo. La magnitud del desastre y la desesperación de los sobrevivientes ponen de manifiesto la urgencia de una respuesta integral y sostenida para La Guaira.

Datos clave
| Aspecto | Detalle |
|—|—|
| Evento | Doble terremoto el 24 de junio |
| Afectación principal | Estado La Guaira |
| Problemas nocturnos | Falta de electricidad, aumento de la inseguridad, robos y saqueos |
| Servicios básicos | Escasez de agua e internet |
| Esfuerzos de rescate | Equipos nacionales e internacionales en zonas como Los Corales |
| Testimonios | Damnificados relatan miedo, zozobra y falta de información oficial |

La situación en La Guaira tras los sismos y la consecuente falta de servicios básicos y seguridad, especialmente durante la noche, representa un desafío crítico para los miles de damnificados. La oscuridad, exacerbada por la interrupción del suministro eléctrico, se ha convertido en un caldo de cultivo para la delincuencia, sumando una nueva capa de tragedia a la devastación causada por los terremotos. La falta de información oficial y la percepción de abandono por parte de las autoridades aumentan la angustia de la población, que clama por una respuesta efectiva y coordinada para atender sus necesidades más urgentes y garantizar su seguridad. La reconstrucción y la recuperación de la normalidad en La Guaira exigen no solo la restauración de infraestructuras, sino también la pacificación y el restablecimiento de la confianza en la capacidad del Estado para proteger a sus ciudadanos.

Fuente: El Nacional – https://www.elnacional.com/2026/07/sobrevivir-a-la-noche-la-otra-tragedia-en-la-guaira/

Datos clave

Punto Detalle
Fuente El Nacional
Fecha 2026-07-05T08:00:00+00:00
Tema Sobrevivir a la noche, la otra tragedia en La Guaira

Fuente

El Nacional Publicacion original: 2026-07-05T08:00:00+00:00