La cultura del «chivo expiatorio» en la política venezolana: Un análisis
Un análisis sobre la recurrente práctica en la política venezolana de atribuir culpas a terceros para evadir responsabilidades, un fenómeno con raíces históricas y consecuencias significativas en la sociedad.


La historia de la humanidad está plagada de ejemplos donde individuos, grupos o incluso naciones atribuyen sus fracasos y delitos a otros, evitando así asumir la responsabilidad propia. En el contexto venezolano, esta práctica, conocida popularmente como el «chivo expiatorio», ha sido una constante en el ámbito político y social, marcando diversas etapas de su desarrollo.
El chivo expiatorio en la política
El concepto del chivo expiatorio, que tiene sus raíces en un mecanismo bíblico para descargar pecados, ha sido frecuentemente utilizado en la política venezolana. Desde los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, se ha culpado a «las iguanas», a la oposición y al «imperio estadounidense» por los fracasos internos. Delcy Rodríguez, por ejemplo, también ha recurrido a esta narrativa, aunque con matices, al excluir al «imperio» de sus acusaciones en fechas recientes.
Sin embargo, esta tendencia no es exclusiva del oficialismo. También en el sector democrático, muchos han endosado sus descalabros y frustraciones a terceros, buscando justificaciones externas para sus propias carencias o errores.
El caso de Carlos Andrés Pérez
Un episodio emblemático de esta dinámica se vivió el 18 de mayo de 1993, cuando la Corte Suprema de Justicia aprobó el antejuicio de mérito contra el entonces presidente Carlos Andrés Pérez. Días después, el Congreso allanó su inmunidad, lo que llevó a su expulsión de Acción Democrática, su partido. A pesar de que su partido tenía mayoría en esas instancias, el proceso fue, en esencia, un juicio político.
Este juicio, si bien buscaba solucionar una crisis y prevenir un posible golpe de Estado similar al de 1992, convirtió a Carlos Andrés Pérez en un chivo expiatorio. Aunque no exento de culpas, su acatamiento al juicio y la sentencia lo reivindicaron posteriormente como un gran demócrata. Sin embargo, para muchos, la culpa del desprestigio del sistema de partidos y la caída de Pérez se atribuyó a una supuesta conspiración de los llamados «Notables».
Los «Notables» y su rol
Los «Notables» eran un grupo de venezolanos distinguidos que habían realizado importantes aportes al país, incluyendo figuras como Arturo Uslar Pietri, Juan Pablo Pérez Alfonzo, Alfredo Boulton, Arnoldo Gabaldón, Carlos Rangel, Jacinto Convit, Pedro Palma, Tulio Chiossone, Marcel Granier, Miguel Ángel Burelli y Domingo Maza Zavala. La única figura disonante mencionada era José Vicente Rangel. Enrique Aristiguieta Gramcko, según algunas fuentes, también participó en algunos pronunciamientos del grupo.
La carta de presentación de este grupo, publicada el 10 de agosto de 1990, alertaba sobre la «difícil y peligrosa situación política, económica y social» que atravesaba Venezuela. Proponían reformas como la elección uninominal, la democratización interna de los partidos, la independencia del Poder Judicial y nuevas leyes anticorrupción. A pesar de sus intenciones de cambio, algunos todavía los «satanizan», viéndolos como conspiradores.
Datos clave
| Hecho | Fecha | Descripción |
|---|---|---|
| Antejuicio de mérito a CAP | 18 de mayo de 1993 | Aprobado por la Corte Suprema de Justicia. |
| Publicación carta «Notables» | 10 de agosto de 1990 | Alertaba sobre la crisis venezolana y proponía reformas. |
La persistencia de los chivos expiatorios
Las frustraciones por la falta de soluciones a la crisis política en Venezuela han multiplicado la búsqueda de chivos expiatorios en el sector político. Pocos asumen sus responsabilidades, y proliferan acusaciones de corrupción, algunas sin fundamento. La falta de financiamiento estatal para los partidos políticos de oposición, y el acoso gubernamental a quienes intentan apoyarlos, ha llevado a que los aportes se realicen de manera irregular, lo que facilita la corrupción cuando estos partidos llegan al poder.
Esta situación también se observa en la sociedad civil y entre individualidades, donde «francotiradores» critican a quienes piensan diferente. A pesar de esta tendencia a la búsqueda de culpables externos, existe una mayoría que, con esfuerzo, contribuye a la construcción de una mejor Venezuela. Se insta a los partidos de la Plataforma Unitaria y a las ONG a unirse en un programa de gobierno mínimo, con la líder María Corina Machado tomando la iniciativa.
Este análisis nos muestra cómo la figura del chivo expiatorio no solo desvía la atención de las responsabilidades reales, sino que también dificulta la construcción de consensos y soluciones efectivas para los desafíos que enfrenta la nación. Para los ciudadanos, comprender esta dinámica es crucial para evaluar críticamente el discurso político y exigir accountability a sus líderes.
Fuente
Runrunes Publicacion original: 2026-05-19T04:01:00+00:00
Redacción Noticias Venezuela
Colaborador editorial.
