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Doce días después de los devastadores terremotos que sacudieron La Guaira, la angustia y la esperanza se entrelazan en los rostros de los re

Doce días después de los devastadores terremotos que sacudieron La Guaira, la angustia y la esperanza se entrelazan en los rostros de los re

Noticias Publicado 7 julio 2026 7 min de lectura Redacción Noticias Venezuela
Familiares buscan entre los restos de edificaciones colapsadas en La Guaira, Venezuela, tras los terremotos.
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Doce días después de los devastadores terremotos que sacudieron La Guaira, la angustia y la esperanza se entrelazan en los rostros de los residentes que aún buscan incansablemente a sus familiares entre las toneladas de escombros. En parroquias como Caraballeda, una de las más afectadas, los vecinos permanecen firmes frente a lo que fueron sus hogares, dedicando sus esfuerzos a la recuperación de sus seres queridos, mientras denuncian un apoyo estatal insuficiente para estas labores.

La persistencia de estas familias se ve marcada por la espera de maquinaria pesada y la autogestión para remover los escombros, una situación que pone de manifiesto la dura realidad que enfrentan tras el sismo del 24 de junio.

La espera por los seres queridos

Daviela Rivero, una joven de 23 años, personifica la desgarradora espera. Desde el día de la tragedia, su vida gira en torno a la esperanza de recuperar los cuerpos de su madre, Yanitza Idima (47 años), su hermano Gabriel Rivero (17 años), y los hermanos Jesús y Jorge Escobar. Todos residían en la torre D del complejo de la Gran Misión Vivienda Venezuela OPP27, en la urbanización Caribe.

Al llegar al lugar del desastre tras el sismo, Daviela se encontró con un panorama de caos y destrucción. El fuego y los gritos de desesperación conformaban el sombrío escenario. En esa primera noche, la confusión la obligó a regresar a su hogar, pero al amanecer del 25 de junio, una llamada telefónica de su hermano Gabriel reavivó la esperanza. Estaba atrapado, pero vivo. «Mi hermano se contactó con nosotros hasta el 25 en la noche. Me dijo: ‘Mi mamá no logró salir, pero yo estoy en una esquina, como en un triángulo. Ayúdenme a salir’», relata la joven.

La familia intentó comunicarse insistentemente por celular y WhatsApp, pero la comunicación se interrumpió abruptamente. El teléfono de Gabriel comenzó a desviar a la contestadora, señal de que la batería se había agotado. Desde entonces, la espera se trasladó a la calle, y la ayuda oficial tardó en llegar al urbanismo. «Estamos aquí porque la máquina la metieron fue anteayer (el sábado 4 de julio)», denuncia Daviela, refiriéndose a la llegada de maquinaria pesada.

Ante la ausencia inicial de equipos de rescate, las labores de remoción y rescate fueron asumidas por el propio grupo familiar, con el apoyo de un equipo de bomberos, al que pertenecía Jesús Escobar, y posteriormente con la llegada de obreros y personal de maquinaria pesada.

La búsqueda de Jimmy Requena

A poca distancia de donde se encontraba Daviela, Jimmy Requena Da Fe compartía la misma angustia. Requena busca a su madre, Milagros Josefina Da Fe (63 años), sepultada bajo los escombros del urbanismo de Misión Vivienda OPP22, también en la zona de Caribe. «Aquí nos tienen abandonados, seguimos esperando por maquinaria, nosotros no tenemos cómo pagar una. Nosotros mismos hemos estado excavando entre los escombros para ver si encontramos a mi mamá», asegura con visible frustración. Su llamado es un eco de la necesidad de mayor apoyo para movilizar maquinaria pesada que pueda remover las toneladas de concreto que sepultaron a sus familiares.

Recuperación de enseres y la incertidumbre

Mientras las labores de búsqueda continúan, otros vecinos se concentran en rescatar sus pertenencias de los edificios que, aunque en pie, presentan estructuras comprometidas. En Tanaguarena, escenas de familias subiendo neveras, cocinas, colchones y muebles a camiones y camionetas son recurrentes. La energía de muchos se enfoca en salvaguardar lo poco que queda de sus hogares antes de que las demoliciones de sus viviendas, ahora inhabitables, comiencen.

En algunos edificios privados, la presencia de funcionarios del Cicpc y la Guardia Nacional Bolivariana se observa para custodiar las estructuras. En una fachada, una frase pintada con aerosol advierte: «Está siendo vigilada».

La situación se repite en la OPP25, en la entrada de Tanaguarena. Una vecina, que prefirió mantener el anonimato por trabajar en un ente gubernamental, relató cómo su esposo se arriesga a subir al deteriorado edificio para recuperar enseres, conscientes de que con su salario sería imposible reemplazarlos. «Mi pareja es el que se está arriesgando a sacar las cosas de la abuela del niño. Él es el que está metiendo el pecho con los seis pisos, subiendo y bajando a cada rato para poder recuperar lo poquito que quedó allá arriba», dijo, añadiendo que solo voluntarios les han brindado ayuda para la mudanza de sus pertenencias. «Aquí el gobierno no ha aparecido para nada», afirma con desánimo.

La negativa a los refugios

Janet Villegas, una enfermera, junto a su hijo, se encuentra frente a lo que fue su hogar en el urbanismo de la Gran Misión Vivienda Venezuela Hugo Chávez, en Catia La Mar. Al igual que otros vecinos, ha instalado carpas en las afueras de su edificio, negándose a trasladarse a los refugios habilitados por el gobierno. «Yo fui a ver cómo era la situación en el refugio que habilitaron en la Universidad Marítima del Caribe, pero es muy duro estar en un refugio y en malas condiciones. Por eso aún permanezco en estas carpas junto a mi hijo y a otros vecinos», relató.

Para Villegas, esta es la segunda vez que pierde todo. En 1999, durante el deslave de Vargas, vivía en Tanaguarena y fue reubicada al complejo Hugo Chávez. Ahora, la historia parece repetirse. Vecinos de este urbanismo han sido informados por funcionarios militares que el complejo será demolido y se estudiarán los suelos para determinar su aptitud para la construcción de nuevas viviendas. Una de las vecinas expresa su deseo de que, si el suelo es apto, las nuevas viviendas les sean asignadas a ellos, dada su antigüedad en el sector y la imposibilidad de adquirir una propiedad. «A nosotros nos habían dicho que estas viviendas eran antisísmicas, pero muchas quedaron destruidas», denunció con incredulidad. Las autoridades en Catia La Mar han logrado despejar algunas calles colapsadas por el desplome de edificaciones.

Datos clave
| Aspecto | Detalle |
|—|—|
| Fecha del evento | 24 de junio (terremotos) |
| Días transcurridos | 12 días |
| Zonas afectadas | La Guaira, Caraballeda, urbanismo Caribe (OPP27, OPP22), Catia La Mar, Tanaguarena |
| Situación de los afectados | Búsqueda de familiares desaparecidos, recuperación de enseres, negativa a refugios |
| Denuncias | Falta de apoyo estatal para labores de rescate y remoción de escombros |

La situación en La Guaira tras los terremotos subraya la fragilidad de las estructuras y la resiliencia de las familias venezolanas ante la adversidad. La persistencia en la búsqueda de sus seres queridos, sumada a la denuncia de falta de apoyo oficial, pone de manifiesto la urgencia de una respuesta más contundente por parte de las autoridades en materia de rescate y asistencia a los damnificados, así como la necesidad de una revisión profunda sobre la calidad y seguridad de las viviendas de interés social.

Fuente: Efecto Cocuyo – https://efectococuyo.com/la-humanidad/a-12-dias-del-terremoto-en-la-guaira-familias-no-desisten-de-buscar-a-los-suyos-bajo-los-escombros/

Datos clave

Punto Detalle
Fuente Efecto Cocuyo
Fecha 2026-07-07T04:24:39+00:00
Tema A 12 días del terremoto en La Guaira, familias no desisten de buscar a los suyos

Fuente

Efecto Cocuyo Publicacion original: 2026-07-07T04:24:39+00:00