Tamara Sujú Roa: A un año de abrirse el Examen Preliminar a Venezuela

opinión

10 febrero, 2019

Aquel dia nevado de Praga en enero del 2016 me senté a redactar lo que sería el primer bloque de casos que conformarían mi denuncia por Torturas Sistemáticas en Venezuela ante la Corte Penal Internacional. No imaginé que sería el comienzo de un trabajo cuyo compromiso histórico para con las victimas de la Tiranía de Maduro será mi misión hasta el final de mis dias, hasta que cada uno de ellos, los que han confiado en mi trabajo, tengan justicia.

Seis meses estuve recopilando y escribiendo sobre cada uno de los casos que tenía de 12 años de trabajo, después de recorrer las cárceles políticas y recaudar evidencias en el Helicoide, en Ramo Verde, en La Planta, en el Rodeo, en Santa Ana, en la Cárcel de Los Llanos, en la Cárcel de Los Teques, en Yare, en Caroní, en Maracaibo.

Luego de armar un expediente a cada caso pedí la cita en la Corte, y llevé aquel compendio de dolor y lagrimas un 26 de julio del 2016. Más de doscientos testimonios de víctimas directas, desde el 2003 al 2016, llenaban esas páginas.

Inmediatamente después, y gracias a la sugerencia de un gran amigo en Washington DC, llevé dicha denuncia al Secretario General de la OEA, Luis Almagro, a quien le expliqué cómo, a través de la tortura sistemática, institucionalizada como método de control de la sociedad, la tiranía cometía crímenes de Lesa Humanidad. La Secretaría General de la OEA ha hecho historia en este sentido, y ha sentado el precedente más importante de dicha organización de los últimos años.

Desde ese dia, 26 de julio del 2016, ha corrido mucha sangre en Venezuela.

Se duplicaron las cifras de asesinatos, de triplicaron las cifras de torturados por la tiranía, y el trabajo ha sido arduo para poder seguir documentando los casos. Las torturas conllevan detención arbitraria, y por lo menos en el 70% de los casos que he registrado, violencia sexual y desaparición forzada temporal. Mi expediente en la Corte se duplicó, el envío de nuevos casos han sido sucesivos, el horror nos dice que Maduro sobrepasó la raya amarilla que Chávez sabia muy bien manipular ya que las utilizaba de forma selectiva y ejemplarizante, dependiendo de a quién quería mandar el mensaje, para intimidar y reprimir al sector o gremio del torturado.

Aquel 8 de febrero del 2018, el día que la Fiscal Jefe de la Corte Penal Internacional anunció la apertura del Examen Preliminar, por posibles hechos que pudieran ser contemplados por dicha Corte -los asesinatos, detenciones arbitrarias y torturas – en el marco de la represión sistemática, yo estaba en una reunión en Madrid. Eran aproximadamente las 10 y algo de la mañana, hora de Europa, y aquella noticia, aquel primer resultado, luego de tantos años de trabajo, de tanta gente que apostaba en contra, que no creía en dicho organismo, que incluso, no quisieron acompañarme, por miedo o por incredulidad, estaba dando sus frutos. No solo mi caso, sino el de otros venezolanos denunciantes, parlamentarios latinoamericanos y hasta el procurador de Colombia en aquel entonces, que si apuntalaron a la Corte Penal Internacional para denunciar a Maduro.

Al día de hoy, el Examen Preliminar sigue su cauce. En lo particular, desde ese dia, 8 de febrero del 2018 he denunciado en la CPI 122 nuevos casos de torturas, nuevas víctimas de la barbarie que alimentan a la Corte.

Hoy tengo aproximadamente casi 600 casos de víctimas denunciados ante la CPI.

Debemos recordar que la FASE II, donde estamos ahora es aquella que identifica víctimas y victimarios, ahonda un poco más en el estudio de cada caso que está siendo considerado y en la sistematización de los crímenes que se ejecutan en el marco de una represión sistemática por motivos políticos.

Pero también debo recordar que la Corte debe examinar cada comunicación que es enviada, aunque ésta sea eternamente repetida. Desde el 8 de febrero ha habido, ahora sí, una gran avalancha de profesionales, bufetes nacionales e internacionales, etc., que quieren estar en la pantalla de la Corte, y que no hacen más que enviar casos que ya ellos están examinando, repetidamente. En lo particular, tengo personas cuyos casos llevo confiados por ellos, a los que bufetes y otras organizaciones no dejan de llamar para que les ofrezcan sus testimonios y llevarlos a la Corte. Algunos incluso tratando de descalificar mi trabajo, de manera vil. Algún dia escribiré sobre ellos, especialmente.

El envío repetido de expedientes con casos ya considerados por la Corte lo que provoca en esta etapa es retraso. Me pregunto, ¿por qué no tratan de sustanciar y evidenciar más los asesinatos de manifestantes y las ejecuciones extrajudiciales, la actuación de los cuerpos parapoliciales, los mecanismos de represión sistemática de control social a través del hambre, la inseguridad y la mortandad por falta insumos médicos y la destrucción del sistema de salud, en vez de llover sobre mojado? Si queremos ser útiles hay que ser útiles. Si queremos que haya justicia, hay que apuntalar a ella y no al fracaso del proceso que se lleva a cabo en la CPI. Yo soy positiva, la justicia tarda, pero en el caso venezolano, llegará.

ND

Deja un comentario